PIENSE CON LAS MINORÍAS Y HABLE CON LAS MAYORÍAS

Es fácil enfrentarse a situaciones peligrosas cuando se intenta nadar contra la corriente. Sólo un Sócrates podía intentarlo. El desacuerdo se considera ofensivo porque es una condena de los puntos de vista de los demás; la cantidad de descontentos crece, ya sea por alguna cosa que ha sido objeto de censura o por alguna persona que la ha elogiado.

La verdad es para las minorías; los errores son tan frecuentes como vulgares. El hombre sabio no será reconocido por lo que dice en el mercado, porque allí no habla con su propia voz sino con la necedad universal, por mucho que se resistan sus pensamientos más íntimos. El hombre sabio evita que lo contradigan, con el mismo cuidado con que evita contradecir; la notoriedad de la censura se abstiene de acercarse a aquello presto a provocarla.
El pensamiento es libre; no puede ni debe ser obligado. Retírese al santuario de su silencio, y si alguna vez se permite romperlo, hágalo ante unos pocos discretos.

BALTASAR GRACIÁN,
1601-1658

La Musique...

Alguna vez escuche decir a alguien que no se tenía que ser adictos (bueno no se si esa era la palabra: “adictos”), que no debería existir esa afición desmesurada a algo pues nos haría dependientes llegando a causar afecciones físicas, incluso la muerte; Yo creo que tiene razón… ¿pero como evitar el síndrome de abstinencia a la risa incontrolable, al sarcasmo, a una “partita di calcio” (o sea, una partido de fútbol), a un Malbec Mendocino, al queso en una tortilla azul con salsa verde, al tea, a un buen libro por las mañanas, a los clásicos, a la buena percha, a lo prohibido, a los sabores, a los aromas de sensación, etc. La música por ejemplo, que es un trozo de vida, una expresión del ser humano, reflejo de una cultura, es algo de lo que no podría vivir si ya no la escuchara más, porque escuchar es aprender y si no lo hiciera siento que mi vida tendría algún tipo de vacio interior.

Esa persona decía que hay que tener un equilibrio y es cierto, que había que escuchar música para luego dejar de escucharla para no caer en esas cosas de las cuales uno se hace súbdito como a la armonía; pero como no ser adicto a algo que refuerza lo que viví, lo que estoy viviendo, que me hace sentir diferente, me hace imaginar, me complementa, me llena… me da vida, me equilibra

Por quién doblan las campanas

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda toda disminuída, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente núnca hagas de preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.

Un libro muy recomendable...

Invictus

Desde la noche que me envuelve,
negra como el abismo de polo a polo,
le agradezco a los dioses cualesquiera que sean
por mi alma indomable.
En las garras feroces de las circunstancias
ni me he achicado ni he gritado con voz fuerte
bajo los azotes de la fortuna,
tengo la cabeza ensangrentada, pero no inclinada.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
es inminente el horror de la sombra,
y sin embargo la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.
no importa cuán estrecha sea la puerta,
cuán cargada de castigos la sentencia.
Yo soy el dueño de mi suerte.
Yo soy el capitán de mi alma.

Pinot Noir

-Sabes, ¿puedo hacerte una pregunta personal Miles?- pregunto Maya
-Por supuesto- dijo Miles.
-¿Por qué te gusta tanto el Pinot?
-Ja ja- riendo Miles en voz baja.
-Quiero decir, es como algo grande para ti, ¿no?.
-Uh... no sé, no estoy seguro -dijo el-; es una uva difícil de cultivar, lo sabes ¿no?. La piel es... suave, temperamental y madura muy temprano. Es, ya sabes... no es un sobreviviente como el Cabernet, que puede crecer y cultivarse donde sea.. aún sin cuidarla. No... el Pinot necesita constante cuidado y atención. ¿Sabes?, y de hecho sólo puede crecer en regiones específicas del mundo.
Y sólo los agricultores más pacientes y cuidadosos lo pueden hacer en verdad... sólo alguien que realmente se tome el tiempo para entender... el potencial del Pinot, puede entonces llevarlo a su máxima expresión. Y entonces... obtener sus sabores, que son los más encantadores, brillantes..., excelentes, sutiles ... y antiguos del planeta. ¿Y a ti?.

-¿A mi?- respondió Maya.
-Si ¿Por qué te interesa tanto el vino?
-Oh a mi . .. Creo que. .. me incursione originalmete en el vino a través de mi ex marido.
-Ah.
-Ya sabes, tenía ese tipo de bodegas grandes para presumir.
-Ah, cierto.
-Pero después, descubrí que tenía un paladar muy refinado.
-Huh.
-Y cuanto más bebía, más me gustaba lo que me hacía pensar.
-¿Cómo qué?.
-Como el fraude que él fue.
Miles ríe suavemente.
-No..., me gusta pensar sobre la vida del vino.
Sí?.
Como algo que esta vivo... Me gusta pensar sobre lo que ocurría en el año en que las uvas estaban creciendo, como brillaba el Sol..., si llovía. Me gusta pensar en todas las personas que cuidaban y recogían las uvas; Y si es un vino viejo..., ¿cuántos de ellos habrán muerto?; Me gusta cómo el vino continúa evolucionando.. Si abriera una botella de vino hoy tendría un sabor diferente... que si la hubiera abierto en cualquier otro día, porque una botella de vino en realidad está viva, en constante evolución y ganando complejidad. Es decir, hasta alcanzar un máximo... como tu 61. Y entonces comienza el declive constante, inevitable.
-Ahh.
-Y sabe tan jodidamente bueno...


Il senso de la vita

Comíamos en los tenderetes de la playa. Pastelillos rellenos de pescado, pimientos morrones y verdes y nuececillas como granos de arroz. Pastelillos de una masa ligera y suave, y pescado en una abundancia increíble. Camarones recién sacados del mar, bañados en jugo de limón. Eran sonrosados y dulces, y se comían en cuatro bocados. Pero nos comíamos montañas de ellos. Y luego paella, con toda clase de pescado, almejas, langostinos y pequeñas anguilas. Y luego, angulas, que son anguilas todavía más pequeñas, al pilpil, delgadas como hilo de habas retorciéndose de mil maneras, y tan tiernas que se deshacían en la boca sin necesidad de masticarlas. Y todo ello acompañado de un vino blanco frío, ligero y excelente, a treinta céntimos la botella. Y para acabar, melón. Valencia es el país del melón.

- El melón de Castilla es el mejor- dijo Fernando .
-¡Qué va!- dijo la mujer de Pablo-. El melón de Castilla es para irte al retrete. El melón de Valencia es para comerlo. ¡Cuando pienso en esos melones, grandes como mi brazo, verdes como el mar, con la certeza que cruje al un hundir el cuchillo, jugosos y dulces como una madrugada de verano! ¡Cuando pienso en todas aquellas angulas minúsculas, delicadas toda la tarde. Cerveza fría que rezumaba su frescura a través del barro, y jarros tan grandes como barricas.

-¿Y qué hacías cuando no estabais comiendo y bebiendo?
-Hacíamos el amor en la habitación, con las persianas bajadas.

La brisa se colaba por lo alto del balcón, que se podía dejar abierto gracias a unas bisagras. Hacíamos el amor allí, en la habitación en penumbra, incluso de día, detrás de las persianas, y de la calle llegaba el perfume de mercado de flores y el olor de la pólvora quemada, de los petardos, de las tracas, que recorrían las calles...

Hacíamos el amor y luego mandábamos a buscar otra botella de vino, cubierto de gotas por fuera, y ella bebía sin abrir los ojos y volvía dormirse, y yo me tumbaba y le contemplaba mientras dormía, morena y joven, con aquel pelo negro, tranquila en sueño.

Y me bebía toda una copa de vino escuchando la música de una charanga que pasaba... ¿Y tú? -preguntó, de repente, a Pablo-. ¿Qué sabes tú de estas cosas?

Fragmento de "Por quién doblan las campanas" ... Hemingway