Es un mal sueño largo,una tonta película de espanto,un túnel que no acaballeno de piedras y de charcos.¡Qué tiempo éste, maldito,que revuelve las horas y los años,el sueño y la conciencia,el ojo abierto y el morir despacio!
Morir es retirarse, hacerse a un lado,ocultarse un momento, estarse quieto,pasar el aire de una orilla a nadoy estar en todas partes en secreto.
Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discretocalor de Dios, y en su cerradopuño, crecer igual que un feto.
Te has muerto y me has matado un poco.Porque no estás, ya no estaremos nuncacompletos, en un sitio, de algún modo.
Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solastus gentes tristes y tu Dios contento.
Estamos a tu lado.Tu mujer y tus hijos, tu nuera y tus nietosvenimos a abrazarte, todos, viejo.¡Tienes que estar oyendo!No vayas a llorar como nosotrosporque tu muerte no es sino un pretextopara llorar por todos,por los que están viviendo.Una pared caída nos separa,sólo el cuerpo de Dios, sólo su cuerpo.
Quiero llorar a veces, y no quierollorar porque me pasascomo un derrumbe, porque pasascomo un viento tremendo, como un escalofríodebajo de las sábanas,como un gusano lento a lo largo del alma.!Si con un trago te tragara!
He aquí que todo viene, todo pasa,todo, todo se acaba.¿Pero tú? ¿pero yo? ¿pero nosotros?¿para qué levantamos la palabra?¿de qué sirvió el amor?¿cuál era la murallaque detenía la muerte? ¿dónde estabael niño negro de tu guarda?
¿Para esto vivir? ¿para sentir prestadoslos brazos y las piernas y la cara,arrendados al hoyo, entretenidoslos jugos en la cáscara?¿para exprimir los ojos nochea noche en el temblor obscuro de la cama,remolino de quietas transparencias,descendimiento de la náusea?
¿Para esto morir?¿para inventar el alma,el vestido de Dios, la eternidad, el aguadel aguacero de la muerte, la esperanza?¿morir para pescar?¿para atrapar con su red a la araña?
Estás sobre la playa de algodones
y tu marca de sombras sube y baja.
Y es en vano llorar. Y si golpeaslas paredes de Dios, y si te arrancasel pelo o la camisa,nadie te oye jamás, nadie te mira.No vuelve nadie, nada. No retornael polvo de oro de la vida.
Tal vez me debería avergonzar de mí hasta los pelos
por tratar de reescribir estas cosas.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!)
Fragmento de Jaime Sabines
Publicar un comentario